Esta exposición se celebró en la Universidad Popular de Mazarrón en octubre y noviembre de 2025,
comisariada por Juan García Sandoval.
Esta es mi parte del proyecto.
LO QUE QUEDA.
Toda construcción humana está condenada a su ruina desde el nacimiento. Todo está condenado a su desaparición, pero también a dejar una huella en el espacio y el tiempo para que otros la encuentren. La mirada atenta y la reflexión e interiorización posterior convierten esas ruinas, a veces un mero escombro, en algo nuevo que no pierde del todo lo que fue. Es una mirada arqueológica a lo humano y a lo natural, desde la que vemos lo que queda de caminos, acequias, acueductos, los escombros de una casa donde todo pudo ocurrir, las plantas secas de una estación cálida. Y todo forma parte de un camino, no de varios sino de uno solo que los aúna en el tiempo, ese tiempo en el que nos sumergimos los artistas cuando el tema nos obsesiona. Y esos caminos llevan al entorno de El Cigarralejo, en Mula, a fincas abandonadas en Barrio Peral, a los restos, ya monumento, del Teatro Romano de Cartagena o Ampurias, y a los humildes restos secos de plantas de mi propia casa y de ese campo que una vez produjo y hoy queda en el abandono.
Casi todas las imágenes, reflejos de esos paseos de búsqueda, se basan en una recogida fotográfica, ya en sí planteada como obra artística, impresiones fotográficas a las que acompañan después y superponen el dibujo y la pintura, teñidos del papel, tintas, acrílico y grafito, y algún elemento de collage. Es una construcción en la que la fotografía adquiere la categoría de material pictórico y la pintura un material poético, una escritura superpuesta. El proceso completo implica la apropiación y la, si no reconstrucción, sí reelaboración a través de la imagen de la memoria de otros, pasar de lo que queda a algo vivo a lo que se añade una “literatura”, una mirada poética a la memoria adquirida.
La elección del múltiple, de las imágenes compuestas, los detalles, quieren trasladar la idea de relato, de narración suspendida que produce un recorrido, en el que no cabe la panorámica sino la visión fragmentaria, la mirada a pequeños detalles y sucesiones que nos dan una idea de conjunto solo cuando pasas por ellos de uno a otro y retornas, como en un libro o en una exposición. Y para eso era necesario el uso del pequeño formato, un módulo de papel Garza hecho a mano de tan solo 14,5 X 20,5 y otro de 20 X 20 de papel de acuarela, con impresión fotográfica la mayoría, a lo que se suma una manera de apropiar y rehacer la imagen para que forme parte de mi bagaje artístico y personal. Cada pequeña obra cuenta una microhistoria de lo que queda, todas juntas un relato de vida.
Antonio Gómez Ribelles
CAMINOS
LA CASA
DUOS
ESCOMBROS
MUROS

